Y es que, solo quiero que todo esté bien.

En la fragilidad del respiro rompí a llorar, en el tiempo que nos hace humanos, las lágrimas que limpian la tristeza, la distancia que une estos corazones que en sus cortos encuentros nos hinchan de amor.

En la fragilidad del cuerpo, se congelan los mensajes de alivio, donde en un segundo te lanzan a la espiral de la impermanencia.

Y es que, no puedo mentirte, no sé si todo va estar bien, al cerrar los ojos me lleva la confusión, se quiebra este saco de emociones en mil pedazos bajo una ilusoria elasticidad y es que, solo quiero que todo esté bien.

Como un choque de electricidad me recorre tu sonrisa, como aguacero tropical me limpia la envergadura de tu existencia. A tu lado las segundas oportunidades son una enseñanza de un flamante renacer y solo quiero que todo esté bien.

Abrazarte junto al vermut, escuchando como tan naturalmente puedes comprender la esencia del vivir.

En la casa respiran las pequeñas plantas que me regalaste de tu balcon bajo el destello de tu influencia, aprendí solo al observarte mientras solo puedo desear que todo este bien.

No alcanza la palabra, ni el vacío del sentir, desprevista de estrategia, hallando en un abismo formas para estar para ti, la fuerza que me habitaba se diluyo al escucharte, ahora mojada en la realidad, paralizada por los recuerdos me abandono en el destino del estar.

Mientras recojo el ímpetu necesario para decirte que todo va estar bien.

Desde este desastre emocional, en el derrumbe de cada célula, a ojos cerrados, te traigo conmigo en este torbellino donde te abrazo con todos mis miedos así entre la incertidumbre nos podamos decir, todo va esta bien.