Y es que ella, todavía duele

Hay días que quiero poseerla, innundar mi olfato con su aroma, rozar la superficie de su piel blanca.

Hay días que quiero tener su pelo corto enmarañado entre mis dedos, dejarlos atrapados por su espezor.

Hay días que quiero que mi sentidos sean absorvidos por ella, solo por el simple hecho de poseerla, solo para ahogarme en los minúsculos detalles que me hacían perder el espacio y tiempo de una realidad que jugaba con mi utopía de hacerla mía.