Todo lo que sabes

Se abren los ojos en medio de la oscuridad.

-Yo quiero la pelicula completa cuando te despiertes, se cuela entre el ensueño y los errores de alcanzar el portal que nos conecta.

Metida en la cama, abrazo al perro, suelta un suspiro y pienso; duérmete bajo el imperativo de sus demandas.

Sincerate. Amanezco sin luz, capa tras capa dejo de sentir mi piel para abrir la puerta y respirar el invierno que aparentemente me lleva a ella de todas las formas excepto la que quiero.

Te leo como un mantra.

Camino al borde del abismo, ¿Para quién estás escribiendo?

¿Sabías que Shiva murió por el conjuro de una mujer?

“What is the point in getting something that will not make me immortal? Tell me instead… all that you know”

Maitreyī

Me llama para hacerme ver la primera escena de una de sus películas favoritas, yo quiero verle a los ojos, por dentro sé el goce silencioso de su satisfacción al mirarme.

No me mires así, me dice, ella no puede leer mi mente solo puede leer lo que siento, lo que quiero que sepa, me engaño tocándome como si ella lo estuviese haciendo, la ficción del instante.

El filamento que nos amarra es tan fino.

Ahora si, me he perdido, avivo el sonido de sus melodías mientras sueño, está tan presente que no tengo lugar fiable para separarme de mis caprichos. Intento atrapar cada detalle, se me apagan en el estallido de mi aliento sofocado por la codicia de disfrutarla.

¿Para qué tenernos si no te pone lo explícito? Me desnudo linea a linea, te desnudo en cada frase.

Le veo de espalda en la ducha, me queda la copia rápida de una memoria empolvada en confusión. Vivo varias vidas antes de contactarte, pasan personas, conversaciones, ideas y proyectos, pasan horas y paseos. Se van caricias agobiadas de su ausencia, me besa el cuello, me sujeta en un cuerpo presente pero yo no estoy, habito en un camino en construcción.

Tienes mi confianza, me tienes en tus manos. ¿Sabes lo que atesoras de mi?

El sin fin de notas se avalanchan por doquier, plagadas de puntos suspensivos, verbos confusos y situaciones innegables.

¿Qué tan masoquista es admitir que un parte de mi le gusta nuestra lejanía?¿Cuándo le permitimos a la ingenuidad el suicido del acercamiento?

Ya sabes cada respuesta, donde estas dominas tu intuición.

¿Por qué estás aquí? Tangente de espíritu, y es que, adviertes los llamados de las entrañas. Donde yo estoy no existe el temor de conjugarnos.

Una vez más me digo, solo una vez más sumérgete aguantando la respiración para no sentir, una vez más encara la fantasía, parece real, eres real.

Nadie sabe de mi, nadie sabe de ti. Te otorgo mi anonimato, adjunto el susurro de una narración desde mi inconsciente, que pasa entre las puertas abiertas al olvido, desapercibida de simbolismo, satisfecha de hospedarte en un interior confuso de sentimientos hacia ti.

Te leo como un mantra, sigue resonando, se dispara mi adicción de satisfacerte.

Dentro del abismo ¿Para quién estás escribiendo?

Cegada por la claridad, agitada por tu existencia. Confiando en la tranquilidad de nuestra aproximación. Aguardando tu locura, reprimiendo el intelecto, concibo una de tus tantas llegada.