Ocho

No, no, no, no.

Tu monosílabo favorito.

Las injustificadas razones para controlarme.

Poco a poco fui aceptandolo, adaptandome, moldeando las estrategias para poder engañarte.

Fue un juego al que no sabías que jugabas.

Poco a poco me escabullí.

No, no, no, no.

No dejé nada en pausa, solo me tomaba más tiempo.

E hice las paces, me hice una con ella.

Me transgredi para existir.

Fue un juego al que no sabía que jugaba.