La verdad

La verdad es, olvidarás la textura de su pelo, se borrara de tu memoria el olor de su abrazo, no volverá a existir su peso sobre tu cuerpo.

Colgaras de finos hilos de recuerdos, que el tiempo y la gravedad se encargaran de hacerte caer.

Eventualmente la brisa cálida te rozara la cara con un tormento de emociones, recordándote que estas sola. Eventualmente tu cuerpo se hundirá en el silencio de aguas frías donde el sonido se distorsiona donde tu imaginario comienza en la escasa gravedad rodeada de la oscuridad natural del cerrar los ojos.

Nunca se perderá entre tus entrañas, aparecerá cuando sientas que se ha ido.

La verdad es, la futura cotidianidad de su ausencia te dejará empapada en un llanto sin consuelo.

No, el tiempo no ayuda, no sana, solo difuce.

Sentirás dentro la devastación, el abismo, la soledad, la tristeza, el desaliento, el amor verdadero, la impotencia, la desesperación de ver la vida pasar, el final. Sentirás la mortalidad.

Nada podrá sanar tu perdida, ni los mejores recuerdos aliviaran tus heridas.

Construiras simientos nuevos pegados con morfina.

Yo siento decirte que no existe cura para tu dolor. Que tu inteligencia poco sabe del corazón, tu razón ignora la biología, tu ego se alimenta de tu historia.

Inevitablemente no saldrá de tu ser, habitará en ti.

Podrá esconderse, regresará para recordarte que eres quiere eres gracias al cruce de universos y entenderás que el aire que respiras esta hecho de energía.

Escucharás su voz, sentirás su presencia, añorarás sus manias, caerás sin tocar fondo en el abismo que dejo en tu cama.

Mirarás en retrospectiva cada mínimo error que decidiste obviar, los llevarás como tus mayores cargas, no lo traerá de vuelta.

Por un momento será tu maestro hasta convertirse en la infinita, irreparable e irremediable ausencia.

Solo serán tu, el vacío y la desafortunada ligereza de un ser que te dejó, pero tu nunca lo dejarás a él.