Incumbencia

Cada momento consumido, es un respiro sofocado. Cada segundo que pasa en el silencio es una sentencia al nexo.

Le amarre en la esquina, junto a lo obtuso. Su cabello enredado, en la habitación solo se escuchaban los sollozos, gritos de vulnerabilidad que nunca verán la luz.

Nadando en sus inseguridades donde cada vez el agua es más fría.

Me acerco a su oído, no puede verme, no me siente e intenta olerme. No te puedo dejar ir cuando nunca fuimos, le susurro con adoración.

¿Esta no era la puerta que querías abrir?

Le tapo la boca, de sus entrañas solo se siente frigidez, la incapacidad de ver el ahora, viviendo en la fatiga incierta del futuro.

Te gusta desafiar el universo, te pones en juego, este es tu mayor entrenamiento, sabes que te entristece, llevándote hasta situaciones imposibles donde no serás la opción más lógica.

Te empujas al borde del abismo.

Meto mis manos bajo su camisa, las gotas de sudor mojan mis dedos que se pasean por su pecho, se traban entre sus caderas y el pantalón. No puede hacer mucho, se queda dócil ante el enigma de un amor vedado.

No hace falta desnudarla, intenta mirarme de reojo, le mojo el cuello con mi lengua, no puede tocarme, queda a la espera de algún momento determinante. La dejo a puertas cerradas en frente de un camino ambiguo de desenlace.

¿Qué querías de mi? ¿Cuántas veces te has preguntado qué puedes conceder?

La perspectiva sucia de indiferencia, el aire fresco de una promesa que no puede cumplir.

¿Recuerdas como el destino te la ha jugado, una y otra vez?

Es mucho más sencillo ignorar, estar en el desdén del desentender. Parece que estoy en el laberinto. Dime que no te excita las sugestiones sutiles que gotean diariamente la emoción de llevarte la fatiga de mi juicio. Dilúyete en las ganas.

Quizás la convulsión espontánea sea lo mio. Esa convicción perdida entre los esfuerzos sea el fuego que otros necesitan para seguir, tal vez en esta vida la misión es sencillamente aceptar la calma inevitable.

Se difumina lentamente el brillo interior, la opacidad de cada color se asienta alrededor, a veces quisiera ser una persona más.