Fingir

¿Quién crees que eres para arrojarte a conveniencia, precipitando las ganas sin poder consumir?¿Quién crees que eres esperando respuestas a un silencio inmaduro?

Enséñame a asfixiar el deseo.

¿A quién ves en frente de tu reflejo? ¿Es la máscara que vistes a diario para sostener el sin fin de mentiras?

Desploma la inercia del día cuando el roce de mis dedos acaricien tus recuerdos. Se me seca la razón, deseo morder los segundos ahogados en el sabor de tu sudor.

Mis caderas convocan al momento en que aferraste tu libertad a ellas. El trance de sentirte bailando sobre mí. La calada al cigarro, el olor a madera, la noche ebria de dejadez.

Me arropa el caudal estancado en la conformidad. Me reservo el juicio, el éxtasis de la complicidad. Regalo mis orgasmos al ordinario aburrimiento. Las células que sostenían este amor lentamente se regeneran. No soy yo dando vida a un cuerpo inerte de aire, ulcerado de decepciones.

En duelo con la urgencia de transmitir, me urge la furia de describir cada secreto, extinguir lo vulgar, regocijarme en lo innegable. ¿Qué se siente ser la otra? ¿Qué se siente nadar en la conformidad de los residuos de una inseguridad arraigada, sin poder alzar la mirada?

Me deslizaría por tu espalda, mi oido tocaría tu pecho en busca de los acordes de la narrativa de tus desdichas, tirada en la grama junto a la ilusión haciéndole eco a las promesas aferradas al porvenir.

Cierra los ojos, su mundo carece de brillo, vibra la opresión, se le cansa la creatividad.

¿Hacia dónde deambulo con cada capricho?

Ninguna, nadie, sola, sintiéndome, deshabilitada de discreción. Este cuerpo te desea, custodiando un corazón elástico, con un discernimiento que solo aspira el fin de tu existencia.