Everybody can be everybody can not be de Jao Moon

¿Cómo afrontar tanta magia junta?

Todo comienza desde el momento en el que esperas para entrar al teatro, eres interrumpido por el paso fugaz de un individuo en apuro.

Se abre la puerta a la intimidad de una narrativa de cuerpos con abundantes historias bajo el sonido de la lluvia, resplandeciente de capas blancas colgando del techo, texturizadas, dividiendo el escenario, haciendo borrosa la visión del espectador al circulo donde tranquilamente parcean los bailarines.

Rompre un trueno sobre nosotros para sumergirnos en los movimiento de Amada, que nos regresa a la materialidad del cuerpo, confrontandonos con una lucha espacial, las cortinas a veces suaves otras tan duras como muros, contienen o liberan al flujo de la materia corporal, poco a poco se unen los demás, cada uno en sus propias secuencias aparentemente aislados bajo el sonido exquisitamente compuesto por Tobias Lee.

Crear nuestros propios rituales, danzando en conjunto, sacando de adentro con nuestras propias manos lo que queremos desechar, sincronizados en la lucha, compartiendo ancestros, intercambiando miradas, sintiendo bajo una misma tribu, se unen nuevamente bajo el sonido de una tierra compartida, sin esfuerzo uniformemente sus caderas bailan todas nuestras dichas.

Una productora ejecutiva, con un master en ballet un doctorado en gogo dance y un empeine enviable llega Natasha para recordarnos los espacios, las estructuras y sin duda la más sutil e irreverente crítica hacia la academia.

En esta obra se habla con el mejor de los lenguajes, el corporal, no es necesario subtitular, no es necesario el significado del contenido, más sin embargo se entiende todo lo que se debe entender.

“Mi originalidad es de mi misma”

Amada Tinoco

Es tiempo para los artistas, para el individuo, cuando nos cuestionamos, comparamos y duramente juzgamos bajo la lupa externa.

Las luces bajan, Jao lentamente se acerca a una de las cortinas suenan los primeros acordes del piano acompañando de la guitarra, no se necesita medio segundo adicional para llevarnos a un sentimiento indescriptible de lejanía, de amor, de viajes donde tu madre cantaba a tu lado esas baladas que con el tiempo se hicieron parte de nosotros, donde compartimos desamor y tristeza.

“Se que tú no puedes aunque intentes olvidarme.”

Jao se confronta a este material, se ve suave, rígido. Fluye, le habla, se hablan. Por este lado, como espectador, soltando el llanto dentro del tumulto de emociones.

“Yo tampoco tengo nada que sentir y eso es peor, pero te extraño, como te extraño. No cabe duda que la costumbre es más fuerte que el amor.

¨No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor.”

La tribu se reúne, nuevamente. Se interrumpe el ritual con “Mein Name ist Francisco und ich bin ein Sänger, mein Lieblingslied ist von George Michael” Oh oh ohhh exhala Francisco en medio de una pícara sonrisa que mataría a cualquiera. Y si, entramos directamente en la pista de baile con “I’m never gonna dance again guilty feet have got no rhythm” acompañando a Francisco cantando entusiasmadamente.

Mientras procesas en donde te han metido, suena por última vez

“Siempre volverás una y otra vez, una y otra vez sé que volverás”

Martini se pone una peluca, lentamente con la mayor delicadeza se cepilla el cabello. Jao en el fondo interactúa con una plataforma con ruedas, la resistencia, la tensión sumada con un baile sensual entre Jao, Martini y ese elemento externo, Martini se sube sobre la plataforma, Jao lo hala fuera del escenario, fuera del teatro, cierra la puerta. Realismo mágico en su máxima expresión.

“Aunque ya no sientas mas amor por mi, solo rencor”

Termina la canción. Comienza la lluvia, parcean de nuevo, reunidos como si nada hubiese pasado.

Se abre la puerta abruptamente, Martini entra empapada, se seca, tira la peluca. Suena el relámpago, se apagan las luces.

Everybody can be everybody can not be de Jao Moon es sencillamente el antes y el después de la escena del teatro en Berlín.

Emocionalmente absorbente, lleno de analogías, envuelto en la sutileza de los detalles, la utopía queer latina sin lenguaje, la telenovela, el humor, el drama, con madurez escénica, crítico, empoderado, liberador. Sus referencias vienen del corazón, de su realidad y la realidad compartida con todos nosotros.

“Cuando te defines a ti mismo estás perdiendo la oportunidad de descubrirte”

Jao Moon

Jao Moon junto a su equipo han logrado conjugar visualmente, artísticamente la complejidad de espacios imposible, creando espacios para la creación, creyendo en la gente, regalandonos magia.

Backstage • Premier ©Yaknel Elorza

Concept and choreography: Jao Moon

Assistant choreographer: Kysy Fischer

Light design: Emilio Cordero Checa

Video: Juan Saez

Stage: Michi Muchina

Stage assistant: Cheng-Ting Ten

Costumes: Billy Lobos

Music: Tobias Lee

Dramaturgy: Lalo Gomes

Performance: Francisco Bejarano Montes de Oca, Martini Cherry Furter, Jao Moon, Amada Tinoco, Natasha Vergilio.