Estuvo, está

¿Cuándo fue la última vez que rocé sus dedos me estremecieron? ¿Dónde dejé esos abrazos llenos de amor?

Con ella no existe la incomodidad, entre nosotras solo existe el entendimiento.

Ahora soy consiente de su energía en mi, siempre estuvo, siempre está.

De esto es de lo único que no podemos hablar.

No quiero poseerla, no quiero definirla, no es necesario ser, ya somos.

Su lejanía no se siente ¿Qué tan dentro está?

Nuestras fronteras son suaves y difusas. Venimos del mismo planeta, emocionalmente incomprendidas sumergidas en aguas desconocidas, sin intenciones de conocer a donde vamos.