En deceso

La cepa grita por ayuda, en el intento desesperado en la fosa del escape.

El tono es neutro, dentro se siente el dolor, la penuria, la mirada cabizbaja de esos ojos que no he visto en años.

Ya no hay resistencia, solo quedan como recurso el fracaso. Desde lo lejos no hay consuelo.

Carece la armonía, la empatía esta presa en el rencor, el aire asfixiante cargado de desvelo, sin recuerdo alguno de una conversación normal.

Las crónicas son: muerte, hambre, inestabilidad, sufrimiento, desesperación. Sus vidas no se cuentan en años, son segundos, cada esquina puede ser tu sepulcro, cada individuo el mayor sospechoso.

Al salir el sol, con el ruido de las guacharacas, el Ávila de fondo, el silencio del miedo despierta para acompañarlos.

Nuestro solsticio de invierno es constante, habitamos en la penumbra de la codicia.

La utopía de todos es despertar. Renacer, cambiar la historia, atesorar superpoderes para salvarnos, para salvarlos.

Una tierra sin textura, con exceso de agua, empantanada, violada por todos. ¿Quién la salvará a ella? ¿Cuánto tiempo tolerará la transgresión?

No sabemos donde mirar, dentro solo existe aflicción. Fuera, lágrimas. Al parecer no nos secamos nunca.