el Idilio

¿Quién está detrás de las historias fragmentadas intentando dar sentido a lo inexplicable?

Se me pierde la razón, el calor del desconocer, un camino sin destino de esos que me hacen descontrolar la cordura.

¿Será demasiado exigir adentrarse a esta aventura carente de lógica?

Déjate, déjate sentir, cierra los ojos, llega hasta aquí que ya yo llegué hasta ti.

Le escucho, nos separa el Atlántico, nos separa el mundo material, el hecho que nunca la he olido. Tengo el sutil sonido de su respiración, un repertorio de miradas inundadas de incertidumbre, la caja sin fondo con incógnitas disparadas a nuestras ganas de sentirnos, junto a mis fantasías me saluda la intocable textura de su piel, el sabor de su cuello.

¿Cómo se erizaría mi cuerpo al escucharle susurrar “quédate”?

¿Quién es esa persona que me abraza con toda vulnerabilidad?¿Quién es la persona que me abre la puerta, suelta las bombas con tan aparente tranquilidad se sienta a la espera?

¿Será que lo dejamos Idílico?

No, no existe el Idilio en las fuerzas enigmáticas de nuestra atracción.