El deleite

Un texto como regalo, que te acerque a mi, para aliviar las frustraciones, un texto como regalo, que te de dicha, para equilibrar las dudas.

Por eso te regalo el deseo de mi entrepierna de sentir tus manos. Te dejo esos pensamientos que me llenan de amor por ti, la sonrisa infinita al escuchar tu voz, el silencio de mi mente cuando te quedas mirándome, las intenciones en mi despertar, la última gota que emana de mi atención.

Envuelvo mis ataques de ansiedad para ir a reciclarlos juntas, te regalo la negociación de mis viajes, la trivialidad de los desayunos en pijamas, la risa de un chiste malo, te doy coreografías empolvadas en los 90′, la vista de mi espalda justo antes de vestirme, te regalo la prudencia de refugiarme en el sosiego de la pérdida de mi identidad mientras juntas el coraje de afrontar el llamado de tu intuición.

Tu quieres leerme, yo quiero bailar sobre ti.

Un texto como regalo, que te acerque a mi, para anidar la incertidumbre, un texto como regalo, que te de el camino que desemboca en mi.

La avalancha de emociones, empujo cada placa tectónica a ver si así se adosa la sed de nuestra coexistencia.

La falta de rima de cada escrito, la lentitud del encuentro, la quietud de la separación, la carencia de horas, el enfrentamiento de cada presente, mi desinterés por convertirnos en mera diversión. Llévate las ganas de
el paralelismo de nuestra rutina. La escucha de tus heridas.

Una divinidad, el obsequio del universo que sin pedirlo se ancla en el núcleo de mis entrañas. Cada minuto el mayor privilegio.

Te abro la puerta, sin urgencia para re-encontrarnos una y otra vez, una y otra vez una y otra vez…

Un texto como regalo, que te acerque a ti, para sumergirte en mi, un texto como regalo, para palparte mientras soy tu epicentro.