Dos

Te vi erguida frente a mi, tantos años sintiendo el aire, arraigada a la tierra, alineada con cada estrella, el solsticio de primavera te abraza en perfecta armonía, tus entrañas han visto muertes masivas, por ti dan la vida, al mismo tiempo sus pies frotan tu piel.

Te vi rodeada de los 9 planos del inframundo, bajo el sol que secaba la sangre festiva de fé.

Vacía de intrusos, golpeada por esos que quisieron recuperar tu belleza. El sol me quemaba, no se sentía la brisa. Me di la vuelta y tu alma atravesó mi corazón, ese golpe limpio exprimió cada llanto que guarde para después. Rompí a llorar desenfrenadamente, sin tiempo para pensar dejer mi cuerpo caer sobre las piedras, me diseccionaste, vi la perfección del azul en un cielo confidente que protege tus secretos.

Solo pude sentirte mientras me deshidrataba de pensamientos. No pasó pregunta alguna a perturbarme.

Me senté. Tome aire.

Te vi erguida frente a mi, sin preguntas, sin respuestas ni emociones, sin filtros ni distracciones dispuesta a estar mientras yo me transformaba.