Corrí, corrí, corrí…

Corrí, corrí de ti, de tu indiferencia.

Corrí hacia ningún lugar, para cansarme de mi, para sentir que este cuerpo se desgasta.

Corrí para no pensar en ti.

Corrí y no se desvaneció mi tristeza.

Corrí para demostrarme que hay actividades que odias y que llegan a ser terapéuticas.

Corrí odiando correr.

Corrí de mi, de mi insensibilidad.

Corrí, corrí hasta quedarme sin aire, pero regresó.

Corrí de mi ira, de mis emociones, de mis inseguridades pero corren conmigo, no se cansan, son las únicas que no se cansan de mi.

Corrí para renovarme, solo se renovó mi vacío.

Corrí para darme cuenta que no iba a ninguna parte.

Corrí para esconder lo obvio.

Corrí pero aun sigo sin ti.

Corrí y no llegue cerca, corrí para desconectarme de la realidad.

Corrí por la melancolía. Corrí corrí corrí corrí…