Casi como si fuese

La luz intensa me ciega, el entreabrir lentamente de los ojos hace que note que no es mas que luna robándole la luz al sol, se entrepone entre el querer y la autenticidad. Me deja ver la suavidad de cada textura engañándome de misterio.

Escribo con la mano izquierda frente al calefactor, sobre la suavidad de la alfombra caen los cabellos en mi rostro cegándome el oxígeno. Desde la ventana le veo, quiere quitarme la ropa, acariciarme la piel que bajo su mirada carece de color, entre gemidos intenta hablarme, cada vez que se escurre entre mis piernas se desaparece su voz.

Mi pelvis carga cada deseo, a travez de mis palmas intento acariciar la razón de su regreso.

Dejó en una esquina la órbita del pasado punzante de ausencia.

No sé amarle.

Se esconde detrás de las nubes, sin darse cuenta que la noche es suya, nos mueve la esencia, ahoga el sueño. Llega irreverentemente, sin permisos, ni invitación, hago como que puedo sobrellevar su lejanía mientras el sótano comienza a arder.

El fuego voraz me quita la ropa, tu peso sobre pecho mientras estás manos siguen sin tocarte.