Axioma

Te confieso de donde viene este imparable flujo, parece magia, es simplemente el peso de una voz sin proyectarse. Me resuena la armonía de arrojar la intención. No es suficiente.

Esa maravillosa maña de apropiarse de la creencia de un yo inexistente. No me conoces pero me sientes y se me va la resignación a el espacio incapaz de cohesión.

Me engañas con gotas de atención, sin credibilidad.

Con humo en los pulmones, oscuro de vigor, proyecto la muerte del tiempo mientra acaricia mi espalda, le faltan palabras, me abruma de silencio sin ganas de salvarse, burlándose del apego sagaz de nuestra traición.

Esa vez lo tuviste todo, sigo en el camino, atenta de intuición, cargando aprendizajes para ensuciar el viento que roza el querer bajo la ausencia del control. Siempre fuimos efímeras.

Despojo las impureza de la incertidumbre, dejando ir la perpetua ilusión.