A la espera

Ha comenzado a llover, en una sequía emocional, donde se secaron hasta las ganas.

Ya se siente la calma a poco tiempo de tu ausencia.

¿Comenzaré poco a poco a advertir todo lo que te llevaste?

El sonido de las gotas rebotando en el tejado me dejan soñolienta, anhelandote en mi cama, suspirando frases que alivien tu corazón de la avería que dejé mientras deambulaba cerca.

Esta distancia te regenera, te da perspectiva, te concede respuestas. A mi me precipita a un abismo conocido, inundado de contundentes veredictos.

Se intensifican los sonidos cuando el cuerpo colapsa, derrotado por la incuestionable humanidad, herido de tus gritos, deseoso de tu tez, indagando una solución excluyente de la razón, ondulando en la quietud, ambicionando con vociferar el fracaso de tu intento.

Aquí dos nunca serán multitud, donde uno es suficiente para devastarnos.

Aguardando las jugadas que el cosmo tiene para nosotras.