Ante la calma que dejo nuestra tormenta, releyendo palabras que como anclas me hacen viajar en el tiempo, a esos micro segundos donde intenté conservar nuestra esencia a través de las palabras. Me hacen sonreír, me calientan el corazón, me ilumina con luz cálida el camino incierto, no miro hacía el porvenir, donde estoy ahora es donde debo estar.

Se desvanecieron mis expectativas, me siento ligera.

No hay espacio para catástrofes desmesuradas.

La mirada perdida en la densidad de tonalidades grises. Preparando el cuerpo para la carga energética astronómica que trae la luna nueva.