2003

Me disponía a estudiar, ya sabes, para cumplirle a la responsabilidad pero algo fuera no lo permitía, el hermoso olor de la lluvia, su sonido, es tan delicado.

¿Para qué quedarme sentada? Allí, aprendiendo cosa locas. ¿Ah?!, ya tome un segundo para escuchar todo aquello.

Me di cuenta que la lucha entre lo oscuro era más que una demostración de belleza.

Salí a ver, no te imaginas de lo que te pierdes, tanta vida, tanta soledad, tanto silencio al escuchar el grito del cielo.

Por un momento es escalofriante luego ves como su furia cae lento y cuidadosamente sobre nosotros. Tome más segundos, el fuego se ve mínimo ante toda esta oscuridad, la montaña se ve calmada, no como todos los días, se escucha uno que otro pájaro volando para llegar a la paz.

Durante un momento se ve el cielo como el amanecer, el viento se esconde detrás de los árboles.

La lluvia produce tantos sentimientos ¿no lo crees? Tristeza, soledad, lejanía, melancolía, paz, tranquilidad, diría que hasta satisfacción.

La neblina se mezcla con todo, baja para crear caos.

Eres muy buena con la indiferencia, puedes ser fría ¿crees que lograrías la victoria?. No lo creo.

Ahora si, es tarde, oscurece, me dice que es hora de regresar a la responsabilidad.

Un día de lluvia puede ser tan hermoso ¿No lo crees?

La distancia es el olvido.